INTRODUCCION
Saborear un buen puro es comparable a catar un buen vino; así, los fumadores expertos hablan de "degustar" el sabor del humo, ya que las glándulas gustativas son el mejor conductor del placer de un TABACO PURO. Una bocanada, en la que se paladean la complejidad y la lograda combinación de los sabores presentes en un tabaco, es comparable al placer que provoca un vino excelente o una comida exquisita.
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